Roberto Romero

“Sacar belleza de este caos es virtud” – Gustavo Cerati

En nuestro andar cotidiano por las transitadas banquetas de la urbe tijuanense, hemos sido obligados a desconectarnos de nuestro entorno, sin observar detalladamente lo que dejamos atrás. Aquellas vivas imágenes en movimiento, sonidos estruendosos que corren velozmente por las calles de las avenidas, voces anónimas que nunca volveremos a escuchar, es todo aquello lo que Roberto Romero recoge a diario de la mancha urbana en la que se encuentra inmerso, cosa que le permite tomar prestados colores, texturas y sonidos para esculpirlos mediante la manipulación plástica.

Desde sus comienzos como pintor, Roberto toma muestras selectas de la ciudad para incluirlas en sus obras, las cuales contienen aspectos muy particulares que, para él, no pueden ser rescatados mediante la fotografía. Es así como nace esta exploración de texturas y formas que pasaron de lo visual a lo sonoro.

Su exploración de sonidos urbanos culmina en una mezcla de ritmos encontrados, construidos y reconstruidos digitalmente, provenientes de la inmensidad analógica de la ciudad. Busca llevar lo cotidiano a otro nivel, experimentando con sonidos que van desde autobuses, máquinas y voces para transformarlos en una manifestación plástica de lo sónico, manipulando las grabaciones mediante técnicas escultóricas auditivas.

¿Cómo transformas lo cotidiano en una manifestación sonora artística?

Creo que es tan analógico como pictórico. Cuando pintaba lo que hacía era documentar lo que había en mi entorno: salía a la urbe a caminar o a cualquier colonia, y empezaba a ver ciertas composiciones en los desgastes urbanos, a hacer registros fotográficos, tomar muestras de algunos colores, pigmentos, cáscaras de pintura de algún muro, cosas que me llamaran la atención. Llegaba al estudio y trabajaba con estas ideas de composiciones, hacía obra bidimensional o pintura, y en este caso lo hago con lo sonoro. Salgo, hago registro, grabo, ya en estudio empecé a trabajar con estas grabaciones, a esculpirlas, a manipularlas plásticamente. Es una exploración plástica de lo sónico. Ahí estriba lo de tomar lo cotidiano y llevarlo a otra faceta, que es esta exploración plástica.

¿Hay alguna temática que busques en las grabaciones, o dejas que lo de afuera te llegue de forma natural?

Trato de no imponerme un filtro previo, sino de estar atento y abierto a lo que esté en mi entorno, que me dicte la pauta para empezar a indagar más con mis registros, empezar a tratar de escuchar o cambiar mi postura perceptiva para poder ampliar e incluir más cosas.

¿Buscas darle un sentido a tus obras, o romper algún sentido lógico secuencial?

Creo que ninguna de las dos, no estoy como tratando de generar ni de romper, sino de alguna manera conectarme con el momento en el que estoy, haciendo una especie de performance sónico, entonces lo que dicta el momento es realmente mi pauta para seguir. Tengo entre 280 a 300 grabaciones de campo que empiezo a esculpir en vivo, pero en realidad proviene del mundo cotidiano. Trato más bien de explorar con los sonidos que encuentro en mi entorno.

Mientras permanecemos adormecidos por el tránsito y la invasión de la modernidad, el trabajo de Roberto nos permite reflexionar sobre la orquesta que se genera de este caos, invitándonos a escuchar y estar atentos a explorar nuestro entorno, y por qué no, a transformarlo para crear algo nuevo.

 

Entrevista realizada por: Arturo Santos

 

 

 

Review overview