Raw (2017) – El Ojo Gramático

Pelicula: Raw (2017). Directora: Julia Docoumau. / Análisis por: Andrés Lau Piña.

Raw es voraz, grave, cruda, impresionante y excitante. Puedo decir con toda confianza que es una de las películas de hoy en día que va a trascender la barrera del cine para convertirse en  lo que llamamos una película de culto.  Es una película que juega con los estigmas actuales y se atreve a ir más allá de lo establecido y lo políticamente correcto.

A grandes rasgos, Raw nos presenta la historia de Justine, una jovencita francesa de 16 años con grandes dotes intelectuales que entra a la universidad (específicamente a la escuela de veterinaria). Justine es vegetariana, su familia entera es vegetariana, ha sido educada de esa manera, tanto ella como su hermana Alexia. Pero todo da un cambio de 180 grados cuando Justine entra a la escuela, es ahí en donde se topa con un nuevo mundo, al cual deberá hacer frente. Cuando Justine entra a la universidad, después de una serie de acontecimientos, prueba la carne y a partir de ese momento se desencadena un proceso en el cual no puede parar las incesantes ansias de comer carne, y no solo carne animal, sino principalmente carne humana.

No es únicamente lo literal que vemos en la pantalla, y esto es lo que me gusta de Raw, es ver más allá de lo que nos expone el director en escena y lo que los actores personifican, es encontrar el mensaje implícito e intrínseco de la película. Aquí no se trata únicamente una jovencita que se hizo caníbal de la noche a la mañana, sino que Raw nos presenta el proceso de adaptación a una nueva realidad, esto expresado por los cambios a los cuales se debe enfrentar Justine a lo largo de la trama de la película.

 

En el momento preciso en el que Justine entra a la universidad, la película nos comienza a narrar la transición de una realidad a otra; de la adaptación de Justine desde el confort que tenía en casa con sus padres hacía este otro mundo nuevo, desconocido y peligroso. ¿Y cómo se maneja el inicio del conflicto en la trama? El punto decisivo se da cuando Justine come el riñón de conejo cuando recién llega a la universidad, y se ve envuelta en todo un ritual de aceptación, casi místico, en donde los estudiantes tienen sus propias reglas, su propio orden y normas.

 

El que Justine coma el riñón de conejo (cuando ella es vegetariana), es una metáfora a como un agente externo se introduce en la realidad de una persona para cambiarla, entrar en conflicto y comenzar el proceso adaptativo a la nueva realidad en la que se está inmerso. El riñón es precisamente este agente violador que desintegra su realidad construida hasta el momento para comenzar a formar una nueva. Una realidad de vicios, drogas, sexo, etc. E igualmente su hermana Alexia, (que es quien en primera instancia la motiva a comer la carne),  es muy  importante porque representa exactamente este otro mundo nuevo, lo “malo”, lo prohibido. Y Justine es puramente inocencia. Alex es este agente mediador entre ambas realidades que corrompe la inocencia de Justine. ¿Qué se nos presenta aquí?, en pocas palabras, y para no hacer el cuento muy largo, es el proceso por cual pasamos todas las personas, es ese momento de cambio en el cual dejamos la niñez atrás y comenzamos con una nueva etapa, con la adolescencia, y los principios de la adultez.

Pero, ¿qué es lo que pasa cuando Justine como el riñón?, enferma, instantáneamente enferma. La infección al comer el riñón es el primer síntoma del conflicto con la nueva realidad. Al comenzar a comer carne comienza a saborear la nueva realidad, es la representación de esta adaptación, el contacto con los nuevos elementos son sublimes, excitantes y extraordinarios. Justine comienza con un despertar sexual que nunca experimentó en su vida, se ve expuesta a algo desconocido que está ansiosa por descubrir. Pero hay un precio, claro, el precio es tener que sufrir en primera instancia. El proceso es lento y doloroso, pero habrá que superarse, y es algo que se muestra muy bien en la película.

 

Otra cosa, que considero muy importante a resaltar es la referencia al Marqués de Sade. En el nombre de Justine y en la obra en general. Podría apostar que es una alegoría al libro de Sade: Justine o los infortunios de la virtud. En donde Justine es una adolescente común y corriente que recurre a todos los medios posibles para preservar su virtud, y en cada uno de los casos, en lugar de recibir ayuda, lo que encuentra son incitaciones al vicio. Justine en el libro simboliza la virtud que con una escasa inteligencia debida a su inocencia debe enfrentarse a la  tentación del vicio y la sodomía y, contrariamente a lo que cabría esperar, en lugar de ser recompensada por mantener su virtud, lo que recibe es toda clase de agravios.

 

Esta parte anterior en donde parafraseo una pequeña reseña del libro, nos muestra que hay una analogía muy presente y fuerte entre la película y el libro, que sin ser necesariamente una adaptación la una de la otra, se nota la fuerte influencia que hay presente.  Es básicamente la corrupción de una persona inocente hacía el mundo de los vicios, el libertinaje, y el erotismo. La transición de la adolescencia y la inocencia hacía la edad adulta, y los peligros, gozos y placeres que conlleva.

Raw nos propone algo arriesgado, que puede parecer sencillo a simple vista, pero hay toda una red de referencias, analogías y metáforas que deben ser descubiertas y reflexionadas poco a poco para poderle sacar el jugo completo a lo que se nos trata de exponer. Hay que tener un ojo muy atento, y una mente ágil para descubrir el mensaje que se expone. Raw es una de las pocas películas actuales que tiene uno de estos mensajes ocultos tan precisos e impresionantes que la hacen una excelente película, y sin embargo es algo que pasa totalmente desapercibido para el espectador promedio.

Raw es una película que nos satisfacerá, puede que guste o no, pero sin duda alguna no nos dejará indiferentes. Su propuesta es buena, fresca y reluciente, y hay que darle el puesto que se merece en el mundo del cine contemporáneo.

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